Euforia

17 Dic

Mi padre me contó haber escuchado a un gringo, decir lo absurdo ver a 22 hombres correr atrás de una pelota, pero para él el fútbol era el rey de los deportes.

Hoy este fenómeno de masas a nivel mundial, es tema de observación y estudio por la sociología, la psicología, la medicina y la historia.

El triunfo de Barcelona en Ecuador trajo una  movilización de millones de hombres y mujeres, pocas veces vista en los últimos años, ante lo cual se deben extraer los criterios de tratadistas y ponerlos a consideración de nuestros lectores:

Al fútbol se lo considera como una “Cuasi Religión”, debido al conjunto de elementos que lo componen y su semejanza a un práctica sacra, por  su característica ecuménica, sus ritos únicos, sus ídolos y su idolatría, su templo cual catedral con los asistentes dirigidos por un guía con sus reglas, su fanatismo individual y colectivo, donde además, se cumpliría la máxima marxista “Opio de los Pueblos”.

El fútbol como todo juego o deporte con trascendencia social, está relacionado con la política, entendida ésta como una “herramienta para el control de las masas”  donde también este juego es utilizado como vía  para acceder al poder o para mantenerse en los gobiernos, donde tenemos ejemplos como los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936 con Hitler, la Copa del Mundo de la Italia fascista de 1934 con Mussolini, y el Mundial de Fútbol de la Argentina en 1978 con la dictadura militar.

Para la sociología del conflicto, el fútbol como juego y deporte representa un “combate ritual” entre dos conjuntos, ante espectadores habidos de transferir sus tensiones existenciales a un espectáculo, donde el triunfador exterioriza el éxito que muchas veces no lo tiene en su vida social, y el perdedor espera la revancha del desquite, mientras los capitalistas se quedan con las utilidades monetarias.

El fútbol se originó en Inglaterra y se desarrolló en Alemania, Francia y España, exportándose al resto del mundo, creándose clubes, luego  los campeonatos locales, nacionales, continentales y mundiales con la FIFA.

En Guayaquil los anarquistas españoles trabajadores del astillero fundaron un primero de enero el club Barcelona y los ingleses de la empresa eléctrica fundaron el club Emelec.

Se debe indicar que este origen histórico se expresa hoy en el equivocado “imaginario colectivo” asignándole al Barcelona, la idea de ser el  equipo de los pobres, y por lo tanto, el Emelec sería el equipo de los ricos, lo cual en la actualidad no es así, pues ahora los equipos de futbol son verdaderas empresas capitalistas.

En todo caso para la psicología social, la expresión de júbilo, de alegría desbordada y en algunos de anarquismo populachero es normal, en un pueblo que no tiene héroes claramente identificados, de allí las manifestaciones masivas produciendo una especie de catarsis social  reforzada a favor de un equipo que durante 14 años buscaba el titulo.

Debo decir que la búsqueda de explicaciones de la alegría contagiada en Ecuador debe ser estudiada con más profundidad académica, pues estos criterios emitidos tienen el carácter de heurísticos.

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