Confrontador

21 Ago

Dalton Espín Alarcón para la revista Nosotros

Un tema que llama la atención nacional es la continúa confrontación que tiene con diversas instituciones e individuos el Presidente Rafael Correa Delgado, en el tiempo que lleva ejerciendo el mandato popular asumido el 15 de enero del presente año.

Esta es una de las singularidades de nuestro presidente cuando se lo compara con otros gobernantes y genera diversos comentarios en muchos sectores ciudadanos, lo cual debería ser tema de reflexión y análisis de los teóricos de la coyuntura política ecuatoriana, ante lo cual nos atrevemos a tratarlo en esta columna.

La primera confrontación dura y sostenida fue contra la partidocracia ecuatoriana, la cual fue derrotada en las elecciones presidenciales, en la defenestración de sus diputados al ser reemplazados por los suplentes en una decisión sin precedentes históricos en nuestro país tomada por el Tribunal Supremo Electoral y en la consulta popular para convocar a la Asamblea Nacional Constituyente, pues el sí alcanzó más del 80% de los votantes.

La segunda confrontación fue contra la mayoría de los medios de comunicación social, como son los periódicos, las televisoras y las radios, en otras palabras el presidente combate a la llamada “prensa amarilla” como antes se la denominaba, pero ciertamente su ataque continuo no fue contra todos los medios, sino contra ciertos comunicadores que tergiversan todo lo que el presidente decía, hacía o hace.

El tercer frente de confrontación fue contra el sistema bancario nacional al tratar de controlar el alto costo del dinero, perciben los banqueros por sus servicios; el presidente Correa perdió esa batalla al conseguir los banqueros tirar a bajo la ley propuesta por el ejecutivo para bajar los intereses y los servicios, pues el congreso aprobó una mejor posición de los banqueros para manejar la tasa de interés a su antojo.

La cuarta confrontación dura, pero oculta, es la sostenida contra el gobierno de George Bush al oponerse definitivamente el presidente Correa a la firma del Tratado de Libre Comercio con los EE.UU. por el profundo impacto negativo para el Ecuador al quedar amarrado a la suerte de una economía superior para beneficio de la gran potencia del norte, además su decisión de no firmar la continuación de la presencia militar estadounidense en la base de Manta, trajo como consecuencia la suspensión o continuación de las preferencias arancelarias a productos ecuatorianos en EE.UU.

La quinta confrontación así mismo oculta pero existe es con una parte grande de la tecno burocracia formada en lo últimos 30 años, enquistada en todos los niveles, que no entiende ni está de acuerdo con los nuevos criterios de gobiernos que trata de imponer el presidente Correa, que muchas veces se expresa en actos de corrupción y tortugismo administrativo.

La sexta confrontación del presidente Correa es con individuos como Quinto Pazmiño que tratan de desprestigiar la majestad del ejecutivo para influenciar en las elecciones de septiembre, perjudicando a los candidatos de la lista 35.

Como esto ha dado hasta estos momentos y es verdad, tenemos ahora un cuadro de sumatoria de fuerzas en contra del presidente y del gobierno nacional, impactando negativamente contra la imagen presidencial según dicen las encuestas no oficiales, pero hay que decir que aún así, el presidente Correa tiene una gran aceptación nacional y no baja en las encuestas oficiales.

Pero hay más tela que cortar, para tratar de completar el análisis político actual, y debemos decir que el presidente Rafael Correa Delgado está sólo en su afán de cambiar este país.

El no tiene un partido político que los apoye en el manejo del estado gobierno en conjunción con sectores sociales encuadrados, su movimiento es nuevo, sin experiencia en la lucha política y la por la mayoría de sus miembros no forman parte de la administración pública.

El no tiene un movimiento social consolidado que lo respalde frontalmente por la actual dispersión política de las masas que fueron controladas años atrás.

El no tiene un apoyo frontal de un sector de los grupos económicos poderosos que lo sostenga en épocas de crisis.

Pero el presidente si tiene un gran apoyo popular inorgánico de buena voluntad ciudadana que se ha expresado en las urnas pero es una incógnita cuando se requiera su presencia en las calles y plazas para respaldarlo.

Rafael Correa es un “Titán”  me dijo el amigo Henry Layana que se enfrenta con los enemigos del pueblo y esto mucha gente no lo entiende o no lo quiere ver, hay que apoyarlo en esto digo yo, y usted que piensa.

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